¿Hambre emocional o hambre fisiológica?

¿Hambre emocional o hambre fisiológica?

Contexto

Biológicamente estamos “programados” para buscar los alimentos más calóricos y saciantes para poder aguantar períodos largos sin comer. Por lo que en una población en la que hay tanta accesibilidad de productos hay grandes probabilidades de comer más de lo necesario. Y no únicamente de comer más de la cuenta, sino de hacerlo de mala calidad. El consumo de alimentos ultraprocesados se ha incrementado de forma drástica los últimos años.

En los últimos 50 años la aparición de platos altamente decorados y fotografiados se ha incrementado drásticamente. Esto hace que gran parte del día estemos expuestos a fotografías de platos suculentos, a pesar de que muchas veces no son saludables. Esto favorece el ansia de comer este tipo de platos, muchas veces altamente energéticos, a pesar de que no tengamos hambre.

A pesar de que muchos pensamos que la interacción con la comida se ha reducido debido al creciente, y cada vez más habitual, consumo de platos precocinados. Cosa que es altamente preocupante debido a la baja calidad nutricional de estos productos y sus posibles efectos negativos sobre el organismo. Se ha observado que la influencia de la comida que nos llega a través de redes sociales, libros de cocina, publicidad… es mucho mayor de lo que pensamos y que de esta manera nuestra interacción con la comida es mayor.(1)

En muchos casos la excelente presentación del plato tiene efectos negativos sobre nosotros. Un plato perjudicial puede estar representado de forma muy apetitosa y por el mero hecho de parecer apetitoso nosotros lo compramos. Incluso cuando nos lo dan y no tiene ese aspecto. Y no únicamente esto, sino que el ver platos apetitosos estimula nuestra “necesidad” de comer por lo que comemos lo primero que encontramos. Desgraciadamente lo primero que se suele encontrar son alimentos ultraprocesados, lo que nos provoca daño a largo e incluso a corto plazo.

Una manera muy eficaz para valorar si realmente tenemos hambre o si no, es saber diferenciar dos tipos de hambre: el hambre fisiológica y el hambre emocional.

 

Hambre fisiológica o real

Es el hambre de verdad, aquél que aparece de forma gradual, que no provoca un sentimiento de culpa al acabar de comer y en el que se come lo que realmente se necesita. Cuando nos sentimos saciados paramos de comer. Otro dato que nos puede ayudar a diferenciarla respecto al hambre emocional es que en el caso del hambre fisiológica nos da un poco igual que comer. Podríamos tomar sin ningún problema un plato de lenteja, pescado, carne…

Este proceso está regulado por varias hormonas. Entre ellas destacan la ghrelina que estimula el apetito y la leptina, péptido YY e insulina que suprimen el apetito. (2)

Cuando los factores externos o internos no afectan negativamente el equilibrio que se genera entre unas y otras comemos aquello que necesitamos.

 

Hambre emocional

Es un hambre que está ligada a nuestros sentimientos y a los factores externos que los influyen. Este hambre aparece de golpe, NO es gradual, se suele comer más de lo habitual y al acabar puede producir un sentimiento de culpa. Una manera muy fácil para saberla diferenciar de la fisiológica es que con hambre emocional nos apetecen cosas concretas (patatas fritas, bollería, chocolates, snacks…) Suelen ser alimentos de baja o muy baja calidad nutricional.

Cuando detectamos que tenemos este tipo de hambre es recomendable pararse un momento e intentar averiguar el motivo por el cual se tiene. ¿Estás estresad@, estás aburrid@, te han dado una mala noticia, estás efóric@…? Procura canalizar estas emociones con otras cosas que no sean comida, como por ejemplo haciendo algo que te guste mucho.

 

Un buen recurso para evitar caer en tentaciones de la comida cuando estamos en casa es no comprar estas tentaciones. Un@ no puede comerse un paquete de galletas si no lo tiene.

 

 

Cuando tengas hambre puedes hacerte estas preguntas para saber de qué tipo es.

¿HAMBRE EMOCIONAL O HAMBRE FISIOLÓGICA?

 

Puedes descargar el esquema en alta calidad en el siguiente enlace: hambre emocional y fisiológica

 

Referencias

  1. Spence C, Okajima K, Cheok AD, Petit O, Michel C. Eating with our eyes: From visual hunger to digital satiation. Brain Cogn . 2016 Dec 1 [citado 2018 Nov 3];110:53–63. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278262615300178?via%3Dihub
  2. Yu JH, Kim M-S. Molecular Mechanisms of Appetite Regulation. Diabetes Metab J. 2012 Dec 1 [citado 2018 Nov 4];36(6):391. Disponible en: https://synapse.koreamed.org/DOIx.php?id=10.4093/dmj.2012.36.6.391

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